¿Cuándo distinguirá nuestro bebé el día de la noche?

Hacia los 6 meses, los niños ya no confunden el día y la noche, pero el verdadero ritmo circadiano se establece hacia las 3 semanas. Se trata de un largo aprendizaje. El recién nacido tomará como referencia los acontecimientos que se producen de forma regular a lo largo del día para saber en qué momento de la jornada se encuentra.

En el útero materno nada podía hacerle pensar que hay momentos diferentes que rigen la vida de los seres humanos en sociedad, ya que se alimentaba sin darse cuenta, dormía casi todo el tiempo y solo algunos ruidos podían informarle de lo que sucedía fuera de su burbuja.

Las primeras semanas después de nacer, sabe pocas cosas más. El pequeño no tiene ninguna noción del tiempo ni del espacio. Vive en el presente, a merced de sus necesidades, no se anticipa a nada y no recuerda demasiado.

Hacia la cuarta semana de vida se establecen los ritmos circadianos. Al parecer, estos ritmos se rigen básicamente por una programación de orden genético, ya que no se centran solo en la alternancia de vigilia y sueño, sino también en cambios cíclicos de temperatura interna, presión arterial, secreciones hormonales y pulso cardiaco, con una aceleración en las horas de actividad y una ralentización en los momentos de reposo.

Conforme avancen las semanas y los meses, el bebé irá adquiriendo conciencia de lo que sucede a su alrededor. Observará y podrá expresar rápidamente lo que siente con sus gritos, ya sea alegría o pesadumbre. Se da cuenta de que su tiempo viene marcado regularmente por las tomas y es capaz de preverlas unos instantes antes. Muy pronto aprovecha estos momentos para comunicarse con su madre, para jugar a mirarse, a tocarse, a intercambiar sonidos.

Conciliar el sueño pasa a ser menos imperioso, menos básico, y los estímulos del entorno, cada vez más atrayentes, aceleran su maduración cerebral. Su vida es totalmente rítmica. Sucede con las tomas, pero también con el baño, los paseos, el momento de ir a la guardería o de que llegue la canguro, así como con la vuelta a casa.

El final del día también viene marcado por una especie de ritual, ya que la luz es diferente y dejan de oírse ruidos. El bebé experimenta la oscuridad. Sus padres le imponen un horario social y familiar, y cuanto más regular es dicho horario, más fácil le resulta al niño tomar puntos de referencia.

Fuente: Zzzzz. Mi bebé duerme bien | Imagen: El Diario de mi bebé

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