La importancia de los cuentos para dormir

A partir de los 2 años, el niño empieza a apreciar que sus padres le lean un cuento para dormir. El cuento debe inspirarse en las imágenes de un libro o proceder directamente de la imaginación de los padres.

En el primer caso, le gustará contemplar las imágenes, arrullado por el sonido de la voz del adulto, y seguramente pedirá tener el libro cerca para dormirse. Es preferible contarle el cuento cuando ya está acostado en la cama y con una luz tenue. Un clima de proximidad y complicidad proporcionarán valor a este momento.

Es indiferente si son los padres quienes eligen el cuento o si es el propio hijo. Lo esencial es que al niño le guste y que encuentre en él referencias conocidas. Por ello, es muy importante adaptar el cuento a la personalidad del niño y a su edad.

A los niños les gustan las historias de aventuras y los héroes que superan todo tipo de dificultades gracias a su valentía y su inteligencia, pero también gracias a extravagantes artimañas.

La extensión del relato dependerá de la capacidad de atención del niño. Si la historia es inventada, hay que hacer lo posible para recordar los giros y los rasgos de carácter del héroe, ya que el niño no se cansará de pedir que se la repitamos un día sí y otro también. Volver a escuchar las mismas historias cada día lo tranquiliza y esa sensación es importante a la hora de dormirse.

Un buen cuentacuentos también es un buen actor, por lo que es realmente importante entonar bien, añadir algunos ruidos emitidos por los animales y crear un clima de suspense, por ejemplo. El secreto de una historia bien contada radica en la complicidad que se crea entre el lector y el oyente. Así pues, los niños apreciarán enormemente un guiño, una alusión personal, etc.

Aunque parezca que el pequeño no está atento o se muestre perdido en sus pensamientos, no es así. Si te detienes no dudará en exigir que continúes o, si te saltas o cambias alguna anécdota, también te hará saber que se ha dado cuenta y te exigirá que sigas el orden habitual del relato.

Algunos niños prefieren escuchar música antes de dormir. Un CD o un equipo de música sencillo le permitirán oírla varias veces seguidas. Al igual que sucede con el cuento, la repetición desempeña en este caso una función tranquilizadora.

Fuente e imagen: Zzzzz. Mi bebé duerme bien

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