Lo que hay que hacer, y lo que no, al elegir una bici en 5 consejos

En última instancia, el secreto de escoger una bici es no desorientarse. Aquí tienes, pues, unos consejos básicos para que no te pierdas. Empezaremos por lo que no hay que hacer.

1. No… Pidas consejo a ningún vecino, conocido o compañero de trabajo que vaya mucho en bici

Para empezar, por muy bonachones que parezcan, todos los ciclistas creen saberlo todo. De ahí que les irrite la idea de que sea posible verter su océano de conocimientos en un recipiente tan pequeño como tu cerebro.

En segundo lugar, aunque crean saberlo todo, lo que saben de verdad se limita a su experiencia personal. Pongamos que le preguntas a un ciclista de competición qué tipo de bici te conviene. Tendrás que apechugar con un sermón sobre los materiales del cuadro y el peso de la rueda en rotación que te dará ganas de perforarte los tímpanos, y al final, o asientes con educación mientras te alejas, o te quedas dormido sobre la mesa, en un charco de tu propia saliva. 

Hablar con un ciclista es como La balada del viejo marinero de Coleridge: todas las respuestas de un ciclista empiezan en la noche de los tiempos, y a menos que les des un golpe en la cabeza, no se acabarán hasta la implosión del astro rey.

2. No… Hagas consultas en internet

La red va bien para buscar fotos de bicis, precios, ubicaciones de tiendas y hasta información básica sobre los pros y contras de los distintos tipos de bicis, ¡pero por el amor de (inserta tu divinidad preferida), ni se te ocurra entablar una conversación con nadie! Al menos el ciclista competitivo de la oficina es una sola persona. Cuando pides consejo en internet, recibes las opiniones de una sola persona multiplicada por un millón. En lo que a opiniones sobre bicis respecte, hacer consultas en internet es tratar de informarse en el vacío de la estupidez.

cosas a tener en cuenta a la hora de la compra de una bici

3. Sí… Adopta, en lo posible

Las bicis son como los animales domésticos. una con pedigrí te puede salir por una fortuna. Es más: si solo basas tu decisión de compra en la estética o el caché, el purasangre puede acbar siendo una enorme y costosa equivocación. Tan buena idea como parecía el border collie, y luego te das cuenta de que sin ovejas que guardar excava el suelo del salón hasta salir al sótano… Con la bici de carretera nueva y reluciente de la que te has encaprichado, tres cuartos de lo mismo. ¿Qué pasará cuando descubras que no sirve para llevar nada, y que después de montar se te queda dormida la entrepierna durante seis horas?

Justamente por la gran cantidad de personas que cometen este error de novato al adquirir su primera bici son innumerables las que se han quedado sin hogar y buscan uno urgentemente. Lo habitual es que las bicicletas abandonadas se puedan conseguir gratis, o casi. 

Habla con tus amigos y vecinos. Consulta al administrador de tu finca por si en el parking hay alguna abandonada. Pregúntales a tus tíos si sigue en el garaje la bicicleta de montaña de tu primo, que nunca ha usado. Tal vez no sea perfecta. De hecho, es posible que sea pura chatarra, pero es mucho mejor no gastar nada en chatarra que gastar mucho en una bici que al final no es lo que necesitas y que también tu acabarás abandonando. 

4. Sí… Busca tiendas, no bicis

Si no puedes (o no quieres) gorronear una bici de segunda mano, no lo dues y ve a una tienda. Puestos a buscar una bici, parecería lógico que fuera la primera opción, “ir a una tienda”, pero hoy en día ya no es tan sencillo. Para empezar, hay tantos tipos de tiendas de bicis que no es fácil saber por dónde empezar, lo cual puede dar ganas de desistir sin haber siquiera empezado. En segundo lugar, en las tiendas de bicis pueden asustar los precios, y con el shock puedes tener la tentación de comprar por internet. No lo hagas. Encontrar una tienda de bicis de confianza, y entablar relación con las personas que la llevan, es tan importante como encontrar una bici en la que montes a gusto.

5. Sí… Aprieta el gatillo de una vez

Un libro de Eben Weiss "Mi bici y yo", la guía más completaTampoco es que te vayas a casar, ni a tener un hijo, ni a firmar la hipoteca del piso donde deberás vivir los próximos cincuenta años. ¡Que te estás comprando una bici, hombre! Si es la primera, lo más seguro es que el año que viene quieras otra. No pasa nada. no caigas en la indecisión o la parálisis del comprador. Ponte una bici entre las piernas y a rodar.

Este artículo es un extracto de un capítulo del libro de Eben Weiss Mi bici y yo, el manual del perfecto “bicicletero” en el que cuenta su experiencia, describe con buen humor cuál es la bici que conviene a cada tipo de ciclista y cómo cuidarla, entre muchas otras cosas.

 

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