Los antiguos egipcios conocían la forma y dimensiones de la Tierra

En el proceso previo de investigación, la Gran Pirámide, a través de las medidas y proporciones ya establecidas, parecía evidenciar que, efectivamente, contenía conocimientos científicos sorprendentes para su época. Y este hecho daba la razón a algunos de sus más audaces investigadores. Así, una buena parte de las relaciones científicas establecidas hasta hoy en la Gran Pirámide se han podido confirmar a través de su reconstrucción digital exacta y de su detallado análisis científico posterior.

La Gran Pirámide, clave secreta de la Atlántida - Miquel Pérez-Sánchez - LarousseEntre las aportaciones realizadas hasta hoy sobre el monumento sobresale una prueba astronómica que nos informa sobre sus desconcertantes conocimientos: ha sido comúnmente aceptado desde la antigüedad que la altura total de la Gran Pirámide con el zócalo incluido, de 147,1m, era 1/1.000 millonésima parte de la distancia al Sol en el perihelio (el punto en que la Tierra se halla más cerca del Sol), que es de 147,1 millones de km

A nivel geodésico, el ingeniero, geógrafo y arqueólogo Edme François Jomard (Versalles, 1777-París, 1862), que fue uno de los principales sabios de la expedición de Napoleón, ya observó la relación de escala existente entre las medidas de la Gran Pirámide y las de nuestro planeta y… ¡tenía razón! Hoy estamos en condiciones de afirmar, sin ningún lugar a duda, que los antiguos egipcios conocían la forma y dimensiones de la Tierra.

En La Gran Pirámide. Clave secreta de la Atlántida de Miquel Pérez-Sánchez descubrirás, entre muchísimas cosas más, cómo era la forma original del monumento, cuándo empezó y acabó concretamente su construcción, cuál fue la causa última de erigirla o qué motivó su nombre oficial “el Horizonte de Keops”.

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