Adiós Stan Lee

Como pequeño homenaje a Stan Lee, con motivo de su reciente muerte, compartimos con vosotros el capítulo dedicado a Spiderman en el libro de Santiago García Cómics sensacionales (ed. Larousse).

De pequeño, cada cierto tiempo probaba a trepar por las paredes, por si acaso me había picado una araña radiactiva y no me había dado cuenta. De mayor, me encontré traduciendo sus aventuras para las ediciones españolas. Tenía poco más de veinte años y estaba escribiendo las palabras que salían de la boca de Peter Parker. Veinticinco años después, sigo haciéndolo. Miles de páginas han pasado por mis manos, y me sigue pareciendo asombroso. Si me hubieran dicho de niño que de adulto me ganaría la vida poniendo en español los diálogos del lanzarredes, de la alegría me habría subido literalmente por las paredes.

Mi primer cómic publicado, El vecino, que hice junto a Pepo Pérez en 2004, se titula así en homenaje al amistoso vecino arácnido. Realmente, no puedo imaginar mi vida sin la presencia de Spiderman. Es mi santo patrón.

Por supuesto, no me puedo atribuir la exclusividad. Está claro que no he sido el único niño del mundo encaprichado con el misterioso Hombre Araña. ¿Qué tiene exactamente Spiderman para ser tan popular en todo el mundo durante tanto tiempo? A toro pasado es fácil buscar explicaciones para el éxito, y todo parece obvio, pero cuando pienso en los orígenes del personaje, me sigue pareciendo sorprendente. Los cimientos del Universo Marvel los puso Jack Kirby con Los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores y los X-Men, pero, paradójicamente, el mayor éxito de la editorial comandada por Stan Lee sería un personaje con el que Kirby no tuvo nada que ver. ¿Quién podría imaginar eso? Aún más, el dibujante que cocreó a Spiderman jamás tendría otro éxito comparable en toda su carrera, ni dentro ni fuera de Marvel. Su otra gran serie, Doctor Extraño, siempre sería secundaria, y a lo largo de su extensa trayectoria nunca ha dejado de ser un autor de culto. Eso, sin embargo, no me sorprende. Ditko tiene un estilo antipático, de personajes repelentes y gestualidad extravagante, un estilo que sé de primera mano que no solo no atrae al nuevo lector, sino que incluso puede parecer repulsivo. Hay que acostumbrarse a él.

Y con todo y con eso, ahí está: ¡Spiderman!

Poder y responsabilidad

Amazing spiderman - Cómics sensacionalesStan Lee (1922) y Steve Ditko (1927) crearon a Spiderman para Amazing Fantasy no 15 (1962). Marvel estaba en plena transición desde las cabeceras genéricas de monstruos a los superhéroes, y algunos de estos debutaron en los títulos existentes. Fue el caso del trepamuros, cuya historia de origen es una de las más conocidas y canónicas de la historia del género. Peter Parker es un adolescente marginado socialmente por sus compañeros que un día, al visitar una exposición científica, recibe la picadura de una araña irradiada con radiactividad. Como consecuencia, Peter recibe poderes extraordinarios: agilidad y velocidad superiores, la «fuerza proporcional de una araña» (signifique lo que signifique eso), la capacidad de adherirse a las superficies, que le permite trepar por paredes y techos, y de remate un peculiar sentido arácnido que le advierte del peligro. Pero esto es solo la mitad del origen, esto es solo lo que convierte al endeble Peter Parker en un superhombre. ¿Qué es lo que lo convierte en un superhéroe? En principio, Peter, que viene de una familia humilde, utiliza sus poderes para ganar dinero fácil en el mundo del espectáculo sin preocuparse por el prójimo. Una noche deja escapar a un ladrón a quien podría haber detenido con facilidad porque «no es asunto suyo». Cuando vuelve a casa, descubre que se ha producido la tragedia. Mientras él estaba fuera, han entrado a robar y han matado a su tío Ben, el hombre que lo había criado como si fuera su hijo. Un furioso Peter se enfunda en el traje de Spiderman que utiliza para sus espectáculos y se enfrenta al asesino de su tío. Es entonces cuando descubre que es el mismo ladrón a quien dejó escapar. A partir de ese momento, Peter jura no volver a rechazar sus responsabilidades y utilizar sus poderes en beneficio del prójimo, porque «todo gran poder conlleva una gran responsabilidad».

Quizás no haya mejor testimonio de cómo el mensaje de Spiderman ha calado en la so- ciedad que el hecho de que en 2015 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos citara la frase en una sentencia, atribuyéndosela expresamente al trepamuros.

Spiderman no tardó en convertirse en la imagen de Marvel. El extraordinario diseño del personaje, con uno de los trajes más originales que se han visto jamás, el hecho de que el protagonista fuera un adolescente, cuando hasta el momento todos los héroes eran adultos, incluso en Marvel, y los jóvenes solo podían aspirar a ser compañeros o ayudantes, como en el caso de Johnny Storm, la Antorcha Humana de los Cuatro Fantásticos, y la desbordante creatividad de Ditko para imaginar supervillanos sin duda tuvieron mucho que ver en su arrollador éxito. El Doctor Octopus, el Buitre, el Duende Verde, el Lagarto, el Hombre de Arena, Electro, Mysterio, Kraven el Cazador o el Escorpión conforman una galería de villanos tan inagotable que ha seguido sirviendo de materia prima a las grandes superproducciones de Hollywood cincuenta años después. Pero, por supuesto, no eran solo las vistosas hazañas del justiciero enmascarado lo que atraía a los lectores mes tras mes, sino también —y casi diríamos que en algunos casos con más fuerza aún— la vida cotidiana de su alter ego, Peter Parker. Peter era un adolescente sin blanca que intentaba compatibilizar sus estudios con sus obligaciones arácnidas, y entre medias aspiraba a ganar algún dinero vendiendo fotos de sí mismo en acción a J. Jonah Jameson, director del Daily Bugle, periodista mediático que odiaba a Spiderman y utilizaba el material que le suministraba Peter para montar campañas de descrédito contra su otra personalidad. Al mismo tiempo, tenía que ocultar su doble vida a su anciana tía May, con la que convivía, y cuya frágil salud la ponía continuamente en peligro de muerte y agravaba sus riesgos financieros. ¡Encima de todo esto, intenta tener amigos y una vida sentimental! Cuando Peter está saliendo con Betty Brant, la secretaria de Jameson, se ve involucrado en los turbios tratos de Bennett, el hermano de Betty, con la mafia. El asunto se resuelve en un enfrentamiento entre Spiderman y los hampones (con el Doctor Octopus de por medio) en el que Bennett pierde la vida, lo que provoca que a partir de ese momento Betty sienta una aversión incontenible hacia el lanzarredes. Este era el tipo de dilema moral y sentimental que constituía el día a día de la existencia del jovencito Peter Parker, la encarnación del hombre atribulado de nuestros días. Así nació el concepto de «la suerte de Parker».

Lee el capítulo entero dedicado a Spiderman en este enlace.

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