Ejercicios para estimular la lógica y reforzar la memoria

La palabra «lógica» viene del griego logos, que significa a la vez «lenguaje, discurso, razón» y, por extensión, «razonamiento». La lógica consiste en encontrar las reglas generales y formales que permiten distinguir un razonamiento concluyente de otro que no lo es. Ante todo, mucha calma, porque tú también dispones de la capacidad de aplicarla. Pero, como cualquier otra práctica, puedes trabajarla y mejorar.

Mis ejercicios GYM LÓGICA propone una serie de ejercicios lúdicos de lógica y de razonamiento, así como otros tests, juegos y enigmas. Te permitirán ejercer y mejorar la lógica y el sentido de la observación, de manera que podrás apoyarte en los puntos fuertes y trabajar los más débiles. Pero cuidado, porque la lógica tiene sus límites. Tomemos la frase «Esta frase es falsa». Si es cierta, es que es falsa… ¡Y al revés! Déjate ir, y tómate cada ejercicio por lo que es, divirtiéndote, sin prejuzgar su credibilidad, porque la lógica tiene como objetivo establecer vínculos coherentes entre los hechos, no convertirlos en una historia real.

¿No has soñado alguna vez tener la capacidad de solventar los problemas de una manera sencilla y eficaz? Si ese es tu caso, podrás intentar mejorar tus modelos de pensamiento de una manera más lógica. Tanto por medio de ejercicios mentales como reconociendo tus pensamientos irracionales, las maneras de mejorar nuestra lógica son muchas.

  1. Ejercita tu ingenio. Pon a prueba tu memoria, practica juegos de entrenamiento cerebral (crucigramas, autodefinidos, etc.). Sus beneficios son conocidos. Ayudan al cerebro a superar sus límites y a producir nuevas neuronas. Esto aumenta la potencia general de nuestro cerebro y nos faculta para pensar con más lógica.
  2. Desconfía de los pensamientos mágicos. Podemos tener la tentación de recurrir a modelos supersticiosos de pensamiento —en particular, para responder a un acontecimiento traumatizante— y a creer que, por el hecho de formular deseos o pensamientos positivos, esto tendrá un impacto sobre la situación. Intenta recordar que hay situaciones que puedes controlar poco, por no decir nada.
  3. Cuidado con los saltos lógicos. Los saltos lógicos son atajos mentales que nos llevan a conclusiones sobre las personas o las situaciones que no se basan en la realidad. Siempre estamos dando saltos lógicos, y ni siquiera nos damos cuenta, al suponer que los otros van a adivinar lo que pensamos, y esto puede llevar a una cierta confusión: «Pues yo habría dicho que fulano…», «Perdona, pero estaba seguro de que ibas a…». ¿No nos suenan, expresiones como estas?
  4. Reconoce los pensamientos binarios. Los pensamientos binarios, o «pensamientos en blanco y negro», son una forma común de pensamiento irracional. Incapaces de distinguir las «zonas grises», los matices, tenemos tendencia a ver a los demás, lo mismo que las situaciones y las consecuencias, como algo enteramente positivo o negativo. Por ejemplo, podríamos tener la impresión de no poder lograr nunca nada porque hemos escrito mal una palabra en un correo electrónico, sin reconocer que la idea del mensaje se ha comprendido bien y que nadie ha dicho nada sobre el error.
  5. Atención a la sobreocupación cerebral. Para permitir a nuestro cerebro que sea eficaz en la gestión de las informaciones tenemos que hacer pausas y tomar distancia. No hay que actuar con precipitación. Antes bien, hay que dejarle al cerebro el tiempo suficiente para analizar las situaciones de manera precisa, completa, lógica y racional. Organiza un pequeño ritual para relajarte unos minutos todos los días. Escoge un día de la semana para descansar y dedicarte a las actividades que más te gustan.
  6. Aprende a reconocer los sesgos positivos. Las informaciones que entran en nuestro sistema cognitivo (selección de los hechos) o que salen de él (selección de las respuestas) sufren a menudo de distorsiones. De esta forma el cerebro nos empuja a dejar a un lado los aspectos específicos para no tener en cuenta más que generalidades, a preferir las opciones que nos parecen más sencillas o basadas en informaciones más completas antes que las más complejas o matizadas, a retener los detalles que confirman nuestras creencias preexistentes en detrimento de las otras, a confundir la coincidencia de dos hechos con la correlación entre estos dos hechos, etc.

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¿Sufres de vez en cuando de lapsus de memoria? ¡No te asustes, es un proceso normal! En cambio, otras pérdidas de memoria más importantes pueden perturbar sensiblemente la vida cotidiana. No se deben solamente a la edad, sino que también pueden ser el síntoma de un deterioro cognitivo gradual que afecta no solamente a la memoria, sino también al razonamiento, el aprendizaje, el lenguaje y la reflexión.

Una cosa es cierta, y es que el deterioro cognitivo, incluso en su forma más temida, la enfermedad de Alzheimer, no debería considerarse una fatalidad. El cerebro es un órgano de una plasticidad extraordinaria, que remodela sin cesar sus conexiones neuronales, tanto más cuanto que lo estimula regularmente y de maneras variadas. Mis ejercicios Anti ALZHEIMER te propone una serie completa de ejercicios lúdicos. Su objetivo no es aprender a cosechar buenas respuestas, sino contribuir a conservar un cerebro atento y vigilante mientras te diviertes, y también a «dopar» tu edad cerebral, ¡sea cual sea tu edad física!

Para memorizar nuevas informaciones y reducir peligros de olvido, algunos factores como la repetición, las imágenes mentales, las asociaciones, el juego y la imaginación son muy importantes.

Estimula tu memoria escogiendo actividades variadas y agradables.

Organiza las informaciones, para darles un sentido, una lógica, y establece vínculos entre ellas.

Asocia los elementos nuevos (acontecimientos, palabras, imágenes, ideas…) a informaciones que ya estén bien ancladas en recuerdos agradables (anclaje positivo).

Explícate historias: cuando el vínculo entre las historias no se evidente, construye un escenario en el que queden asociadas cuanto más estrafalario o personal sea, más eficaz resultará.

Visualiza: la imagen mental es una herramienta muy eficaz. Para retener datos, más vale recurrir a gráficos, curvas, esquemas figurativos (mapas mentales, croquis), arborescencias, etc.

Construye un «palacio de la memoria»: coloca mentalmente palabras, informaciones, en lugares que conozcas bien (estancias de la casa, estantes de tu biblioteca, tiendas a lo largo de un trayecto que te sea familiar) para luego volver a encontrarlas con mayor facilidad.

Entrénate para crear automatismos, y hazlo mejor 10 veces cada 30 minutos que una vez cada 5 horas, porque la repetición refuerza los recuerdos. Utiliza tipos diversos de codificación sensorial para la misma información: se retiene mejor un plan (visual) si se lo acompaña de referencias verbales: «gira a la izquierda y sigue por la calle Murillo…».

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