La hora de la gastronostalgia

La periodista Ana Vega Pérez de Arlucea lleva años reivindicando la cocina de los años 60, 70 y 80, y habla sin temor de unos “platos viejunos” que ayudaron a los españoles a quitarse los complejos, les invitaron a ser creativos en la cocina y sentaron las bases del éxito internacional que hoy saborea, nunca mejor dicho, la gastronomía de nuestro país. Larousse Editorial presenta una crónica sentimental y culinaria de esos años, “un recuerdo emocionante de aquello que empezamos a ser”.

Cocina viejuna - Larousse«Cocina viejuna» es un libro que atrapará a los lectores desde la primera página, y luego se sentirán arrastrados a los fogones, o al supermercado, para recordar su juventud mientras se afanan a preparar un entrañable cóctel de gambas, unas epatantes pechugas Villeroy y, de postre, un hipercalórico Banana Split, sin que falte el carajillo (de lo que sea) ni el cubalibre o la piña colada.

Somos viejunos si reconocemos todos estos nombres, que nos remiten a los años más despreocupados de nuestra vida. Hay más, muchos más, en este libro minuciosamente ilustrado con anuncios de la época (El “vuelve a casa por Navidad”, los de la “aceituna como ninguna” o “la salchicha de chicha que sabe chachi”), personajes míticos (de Naranjito a Chanquete pasando por Brooke Shields) y unas fotografías espectaculares de Becky Lawton que nos permiten viajar en el tiempo sin necesidad de teletransportación.

La autora del libro dio muchas alegrías al blog El Comidista, con esos concursos navideños donde los lectores enviaban imágenes viejunas de las mesas familiares. Mikel López Iturriaga, responsable de este blog, escribe en el prólogo que leer «Cocina viejuna» “proporciona enorme placer porque aprendes y a la vez te ríes” y rememora esos recetones “sacados del olvido que nos devuelven a un pasado entrañable”. Ana Pérez tiene una gracia especial para evocar aquellos años sin provocar sonrojos. Haciendo gala de un bilbainismo militante, con una documentación excepcional y con un respeto incuestionable por la cocina bien hecha, evoca sus años mozos mientras explica curiosidades de los huevos rellenos (que vienen del siglo XIII como poco), enumera el contenido de la auténtica sangría (a poder ser en una jarra Duralex) o repasa esas meriendas infantiles que hoy provocarían desmayos de los nutricionistas.

Ana Vega - Cocina viejuna Larousse«Cocina viejuna» es el libro de los que hicieron la EGB, la mili y esas cosas que se hacían antes, cuando los platos grandes se presentaban llenos de comida y no precisaban nombres de varias líneas para nombrar un consomé, un pescado en salsa o un postre con bengalas.

Como los decorados de la serie de los Alcántara, la cocina viejuna forma parte de nuestro pasado común y tiene un componente sentimental que la hace particularmente cercana y divertida. En estas páginas se puede empezar a saborear este libro especialmente delicioso.

Eres viejuno y lo sabes, pinfloi.

           

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