Mi cantante favorito ha sido condenado por violencia doméstica, ¿borro todas sus canciones de mi smartphone?

Vaya chasco cuando descubres que tus ídolos tienen los pies de barro. Todas tus preconcepciones sobre esa persona, echadas a perder. Y si es tu cantante favorito, tal vez no puedas volver a escuchar sus canciones como antes nunca más, porque no dejarás de pensar en lo que ha hecho. Es algo que no debería afectar a tu juicio sobre su música, pero sí lo hace. Sí, probablemente pienses que ese cantante ya no se merece tu lealtad, pero eso de deshacerte de tus canciones favoritas ¿no es demasiado cruel contigo?

C¿Qué haría Nietzsche...? Larousseuando tus ilusiones sobre alguien se vienen abajo es difícil saber cómo reaccionar. Tu primer instinto es no tener nada que ver con esa persona. Pero si también ha hecho algo que admiras, te enfrentas a considerarlo frente a lo que ha hecho mal, para decidir si los pecados borran o no los logros. Luego tienes que pensar qué vas a hacer con todo este asunto, si es que vas a hacer algo.

En el caso de un artista, como tu cantante, el dilema al que te enfrentas tiene dos aspectos: un juicio estético sobre si su mal comportamiento tendría que afectar a tu actitud hacia sus canciones, y el problema moral de si por el hecho de seguir disfrutando de su música vas a pasar por alto sus crímenes. La cuestión de la moralidad sí que parece algo más seria que la apreciación estética, así que lo primero que vamos a hacer es tratarla. Y quién mejor para lidiar con una cuestión grave que Immanuel Kant, hombre de seriedad legendaria y de inequívoco temple al enfrentarse a dudas éticas. Él te pediría con rotunidad que condenaras las acciones del cantante. Luego te preguntaría si, de haber sabido que era violento y misógino con anterioridad, hubieras comprado su música. Tal vez no, porque eso parecería una disculpa implícita a su conducta, o por lo menos la pasaría por alto, por considerarla sin importancia. De modo que, seguiría diciendo Kant, crees que sería moralmente censurable comprar la música de un maltratador de mujeres convicto. Por tanto, continuaría diciendo, si crees que eso está mal en este caso, también estará mal en todos los demás. Como mínimo, no deberías comprar ni una más de sus canciones nunca más, y tal vez deberías considerar el boicot inmediato a su música.

De todos modos, añadiría Kant, lo que se ha revelado de ese cantante lo convierte en un individuo criminal y de lo más desagradable. Su moral está corrompida, lo que por fuerza tiene que reflejarse en su música, ya que es una expresión artística de su carácter. No te habrás dado cuenta hasta que la realidad se ha hecho evidente, pero ahora tienes la oportunidad de reevaluar su obra con esta consideración en mente. Y luego pulsa “suprimir”.

¿Qué haría Nietzsche...? Larousse

Este punto de vista tan intransigente de Kant no es algo que a todo el mundo le parezca bien. Incluso a Arthur Schopenhauer, que en otros aspectos idolabraba a Kant, le parece difícil de aceptar. Tal vez sea porque su propia vida estaba lejos de ser inmaculada, nada que ver con la existencia casi monástica de Kant. Schopenhauer te recomendaría separar tu opinión sobre la persona de lo que piensas de su obra. Si te hablara en clave personal, te explicaría que con frecuencia lo acusaban de decir “Haz lo que digo, no lo que hago”, porque no cumplía con las normas de su propia moral filosófica. Schopenhauer admitía abiertamiente que no era ningún santo, pero al mismo tiempo en sus escritos instauró un código ético. Solo porque le pareciera tan difícil como a cualquiera (sí, bueno, excepto a Kant) seguir por el buen camino, no puede decirse que su filosofía moral fuera equivocada.

Lo mismo ocurre en todas partes, mires donde miras, diría Schopenhauer. Todos tenemos nuestros fallos. Si un político, por ejemplo, se ve involucrado en un escándalo sexual, o si se le expone en un vídeo haciendo bromas de mal gusto, eso no le quitaría ningún mérito al tratado comercial que acaba de establecer. Naturalmente, si se demuestra que es un mentiroso, un defraudador fiscal, o que simplemente es incompetente, entonces la cosa cambia, porque se relaciona directamente con su idoneidad para el trabajo.

¿Qué haría Nietzsche...? LarousseLa idea de Schopenhauer de que tienes que tomar en consideración la canción, no el cantante, le parecería bien a Monroe C. Beardsley (1015-1985), pero él la llevaría un paso más allá. En algo parecido a un dúo con el crítico literario William K. Wimsatt (1907-1975), Beardsley fue a fondo y propuso que era un error considerar en modo alguno a un artista cuando estamos juzgando una obra de arte. No podemos saber, afirmaba, lo que un artista tienen en mente cuando está creando algo, ni de cuáles son sus sentimientos, ideas o incluso intenciones, así que no podemos recurrir a estos factores para explicar su obra. Lo que podamos descubrir sobre un artista debería ser irrelevante a la hora de hacer una valoración objetiva y racional. incluso si se trata de afirmaciones del artista sobre su obra, o de referencias a esta localizadas en sus cartas, o en sus diarios: pueden ser datos engañosos. Y en cuanto a las ifnormaciones sobre su vida privada, por exactas o reveladoras que sean, tampoco debe permitirse que enturbien nuestra opinión. Pero aquí también asoma otro problema: tal vez tu admiración es por el cantante, no por la canción. Resulta que la música solo te gusta porque la canta esa persona en particular, y te atrae tal vez por lo famosa que es o por su estilo de vida y las actitudes que se le asocian. No es extraño que te hayan afectado tanto esas revelaciones. Sin embargo, esto no significa que apreciaras también las canciones. En su momento, te emocionaban.

Son muchos los factores que influyen sobre la manera de sentir una obra de arte, especialmente una canción. Las asociaciones con ella pueden ser externas, como las relacionadas con una moda o con un grupo social, o pueden asociarse para siempre en tu mente con las circunstancias en que la oíste, especialmente si emcionalmente iban muy cargadas. Eso puede resultar relevante tanto para ti como para el efecto que la música te causa, pero no es una parte intrínseca de la misma canción, así que no debería usarse para apoyar argumentos sobre el mérito artístico.

El contenido de esta entrada ha sido extraído del libro ¿Qué haría Nietzsche…? sobre cómo los grandes filósofos resolverían tus problemas cotidianos.

¿Qué haría Nietzsche? Larousse

 

 

 

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