Mil motivos para echarse a correr

«Prefiero mil veces sufrir corriendo que sufrir pasando hambre», dice Elena Sanz en «Confesiones de una runner».

«Me ha salido desde el fondo del estómago y así, tal cual, lo he soltado en el trabajo cuando, por enésima vez, me he embarcado en la difícil aventura de intentar convencer a mis compañeras de que salgan a correr y dejen de una vez por todas la dichosa vida sedentaria. Pero no hay manera. Ellas, erre que erre, prefieren mil veces las dietas milagro que calzarse unas zapatillas.

Seguiré insistiendo. Con lo pesada que soy, seguro que consigo engatusar a alguna. Me pondré en plan abuela cebolleta recordando cómo empecé a correr y cómo conseguí soltar lastre y tirar por la borda los kilos de más. Porque después de muchos años de absurdos regímenes, falsos productos y cremas milagro, después de pasar mucha hambre y después de muchos atracones, he dado con la fórmula mágica para poder comer sin remordimientos.

Sí, lo reconozco, comencé a correr para perder peso. ni para liberar estrés, ni para estar en contacto con la naturaleza, ni porque estuviera de moda. Simple y llanamente, porque quería quitarme varios molestos kilos de encima. Y con la pérdida de kilos aumentó mi autoestima. Ahora estoy mucho más a gusto con mi cuerpo y, lo más importante, he aprendido que soy capaz de enfrentarme a todo lo que se me ponga por delante. Soy más fuerte física y mentalmente.

Mi gran hobby

Hoy en día ya no puedo dejar de correr. Me apasiona y forma parte de mi estilo de vida. Es mi hobby. Por delante incluso de dormir —he renunciado a horas de sueño por salir a entrenar—, de las series de asesinos en serie y de aprender idiomas.

De las misma manera que a algunas personas les encanta viajar, leer o ir al cine, a mí me gusta correr. Y como con cualquier otro hobby, de vez en cuando me doy mis caprichos. Sé que muchas personas no entienden que pueda llegar a gastarme más de 100 euros en unas zapatillas o 40 en una camiseta de hombreras para correr. Pero, sinceramente, creo que hay aficiones bastante más caras. De hecho, correr me parece una afición relativamente barata. Obviamente, si quieres, puedes gastarte cientos de euros al mes. No es mi caso, pero si me apetece y puedo darme un capricho, lo hago.

Además, esta afición no está sujeta a horarios ni depende de otras personas para realizarla. Al contrario, en mi caso, correr se adapta a la perfección a mi escasísimo tiempo libre y lo más habitual, sobre todo desde que nació nicolás, es que salga sola. 

Mantener el peso bajo control

Correr también me permite mantenerme en forma y no ganar peso. Gracias al running, no solo logré perder el peso que gané durante el embarazo de Nicolás, sino que conseguí tonificar mi cuerpo consiguiendo que todo —abdomen y nalgas, fundamentalmente— volviera a su sitio en menos de un año.

En más de una ocasión he oído decir que después de un embarazo el cuerpo de una mujer nunca vuelve a ser como el que era. MENTIRA. Sí, con mayúsculas. Nada más lejos de la realidad. Yo soy un ejemplo, pero hay miles de #mamisrunners por todo el planeta que también pueden dar fe de ello.

Obviamente, el cuerpo de la mujer sufre una transformaciónmuy grande durante el embarazo. Ganamos peso, nos crece el abdomen hasta límites insospechados, el culo se nos queda flácido, las piernas también… Cuando das a luz, todo te cuelga. Pero con ejercicio y, de nuevo, muchísima paciencia, todo acaba por volver a su sitio. Solamente hay que proponérselo. De brazos cruzados, desde luego, es imposible.

Otros beneficios

También gracias al running me alimento mejor. Cuido lo que como y tengo una dieta variada. Para correr, es imprescindible aportar gasolina al cuerpo, y procuro que no me falte. Esto no quita que no me dé caprichos de vez en cuando como recompensa al esfuerzo realizado.

Con el paso de los años, también he descubierto que corriendo libero la tensión acumulada por trabajo y familia. Es mi momento de desconexión con el mundo real, el momento de estar a solas con mis pensamientos. Aunque he de reconocer que cuando el nivel de estrés o de ansiedad ha sido más alto de lo habitual, me ha costado bastante correr.

Correr también me ayuda a organizar las ideas, a buscar y encontrar soluciones a muchos problemas del día a día. En definitiva, a ver las cosas de otra manera.Obviamente, cada cual debe buscar sus propias motivaciones. De nada sirve tomarlas prestadas. Sin una razón de peso en la que realmente confíes, difícilmente harás del running una forma de vida.»

Este texto ha sido extraído del libro Confesiones de una runner

Imágenes: Pixabay / Filip Mroz

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