¿Por qué no puedo decirle a mi pareja que finjo?

Cuando se trata de la sexualidad de las mujeres, hay muchas cosas que el mundo desconoce. Algunos estudios revelan que a las mujeres les resulta más difícil llegar al orgasmo que a los hombres y también les cuesta más expresar qué funciona para ellas en la cama. ¿Es esto lo que te pasa con tu pareja? ¿Es una cuestión feminista? Y, en caso afirmativo, ¿qué puedes
hacer al respecto?

El orgasmo femenino es un misterio biológico y también cultural. Se ha mantenido como una especie de enigma gracias al hecho de ser algo mayormente desconocido y, en muchos casos, incluso censurado en la literatura, las películas y los medios. Pero este tema te atañe a ti, no a los medios. ¿O sí? Si te cuesta llegar al clímax, definitivamente no estás sola. Las investigaciones llevadas a cabo por la marca de condones Durex en los Países Bajos (publicadas bajo el título «The Orgasm Gap», «La brecha del orgasmo») muestran que casi el 75 % de las mujeres en los Países Bajos y Bélgica no llega al orgasmo cuando practica sexo, mientras que solo el 28 % de los hombres afirma no alcanzar siempre al clímax. Durex lo llama la «desigualdad del orgasmo». También halló que las lesbianas tienen más orgasmos que las mujeres heterosexuales, por lo que esta afección es más
propia de mujeres en relaciones heterosexuales que de ningún otro grupo.

Existen muchos motivos por los que las feministas creen que las mujeres sienten la necesidad de fingir los orgasmos, y muchos de ellos están relacionados con, bueno, ser una mujer. Quizás no quieras dañar los sentimientos de tu novio. Quizás sientas que es culpa tuya. Quizás te preocupe hacerle caer de su pedestal masculino si admites que nunca has llegado al orgasmo y que lo has estado fingiendo todo el tiempo. Quizás pienses que es la salida fácil. Sea lo que fuere, probablemente estés cometiendo una injusticia contigo misma y con tu pareja al fingir. Pero posiblemente no todo sea «culpa» tuya.

El mito del orgasmo vaginal

Uno de los mayores misterios alrededor del orgasmo femenino es: ¿por qué existe en primera instancia? No sirve a ningún propósito en el acto concreto de la reproducción (los hombres pueden practicar sexo con las mujeres y engendrar bebés sin que las mujeres experimenten ningún tipo de placer en absoluto). Los científicos aún no han hallado una respuesta a esta cuestión. Algunas personas incluso llegan a dudar sobre la existencia misma del orgasmo femenino. Las feministas —y las mujeres en su
conjunto— han estado luchando contra esta idea errónea durante mucho tiempo, y no debemos subestimar la importancia de esta batalla. Aún existen culturas en todo el mundo donde el placer femenino es un pecado, de ahí la espantosa práctica de la mutilación genital femenina (MGF). Muchas feministas alegarían que precisamente este es uno de los principales motivos por los que seguimos necesitando el feminismo hoy en día.

El primer estudio científico sobre la sexualidad de las mujeres fue realizado por el equipo de investigación estadounidense formado por Masters y Johnson, que publicaron sus conclusiones en un libro, Respuesta sexual humana, en 1966. Dos años después, Anne Koedt (n. en 1941) escribió
un ensayo sobre la sexualidad de las mujeres, analizando los hallazgos de Masters y Johnson desde una perspectiva feminista radical. Este ensayo se tituló The Myth of the Vaginale Orgasm («El mito del orgasmo vaginal») y estudió las pruebas del orgasmo clitoriano, la anatomía femenina y los motivos por los que se mantenía (y se sigue manteniendo) el «mito» del orgasmo femenino. Koedt examinó cómo Sigmund Freud y su enfoque de la sexualidad de las mujeres, o la ausencia del mismo, había reforzado las ideas erróneas acuñadas en la era victoriana sobre cuestiones como el comportamiento histérico y la noción de que las mujeres eran inferiores a los hombres. Pero también analizó si la idea de Freud en el sentido de que las mujeres aprendían a ser frígidas como reacción natural al dominio de los hombres podría entrañar algo de verdad. ¿Quizás a mujeres y hombres les asusta por igual la sexualidad femenina? A Koedt no le asustaba abordar estos temas y, al hacerlo, sentó un nuevo precedente sobre lo que se podía y lo que no se podía discutir en la esfera pública.

Simone de Beauvoir, que se adelantó considerablemente a su tiempo al hablar sobre la sexualidad femenina, tomó esta comparación entre hombres y mujeres y la aprovechó para iniciar un debate sobre la política del sexo. En El segundo sexo (1949), planteó que, si un hombre siente el deseo de practicar sexo, lo hará, llegará al clímax y luego ya no sentirá la necesidad de hacerlo. Para las mujeres, esta progresión no resulta tan lineal o tan simple. Lo más probable es que, si te resulta difícil llegar al orgasmo, podría muy bien ser por falta de experiencia y por no conocerte suficientemente bien. En la medida en la que se ha ignorado el orgasmo femenino, también se ha subestimado. ¿Cómo puedes llegar a comprender algo tan complicado si te enseñan que supuestamente es sencillo?

Este texto ha sido extraído del libro ¿Qué haría De Beauvoir…? sobre cómo las grandes feministas resolverían tus problemas cotidianos.

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