¿Qué es el yoga?

yoga con humor LarousseSu origen es el vocablo sánscrito yuj, que significa ‘unión’, y se podría definir como un método o un conjunto de prácticas que se llevan a cabo para cultivar la plena conciencia y obtener
la liberación o el autodescubrimiento. ¿Y esto qué significa? Pues que utilizamos nuestro cuerpo con las asanas y la respiración con los pranayamas para facilitar el dirigir nuestra concentración a la quietud del momento. Cuando nuestra mente divaga y llevamos nuestros pensamientos al pasado o al futuro, poner la atención en nuestro cuerpo nos ayuda a volver al presente. De esta forma se pretende llegar a los rincones más recónditos de la mente para vaciarla, eliminar las preocupaciones, los «debería» y los «tendría que». Es un método para aprender a mantenernos tranquilitos y serenos, para no estresarnos ante el ir y venir de la vida, saber estar, saber relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Y si ya de paso esculpimos un poco este cuerpo serrano que nuestros padres nos han dado y nos vemos un poco más guapos, pues mejor que mejor, ¿verdad?

Y ahora, la gran pregunta: ¿por qué el yoga consigue todo eso? Se dice que prana es la fuerza vital de la que nuestro cuerpo y la naturaleza están llenos: es energía. La forma de estar serenos es controlando toda esa energía, ya sea para tranquilizarnos o para activarnos. El hatha yoga estipula que primero debemos tener el cuerpo purificado, debemos limpiarlo con las técnicas de limpieza o shatkarmas. Y luego, manejar el prana a nuestro gusto (o, más bien, a gusto de lo estipulado por el yoga) utilizando los chakras, nadis, bandhas, mudras, asanas y pranayama. Una vez tengamos el prana bajo control con todas estas prácticas, podremos meditar tranquilamente y alcanzar el samadhi, lo que hará de nosotros seres dichosos, conscientes, presentes y en constante control de nuestro ser.

Yoga con humor - Larousse«Pues a mí todo eso me suena a sánscrito», podrías contestarme. No te diré que no. A mí, al principio también me parecía una monserga de sanscriteces polvorientas y anticuadas basada en habladurías esotéricas engañosas e inventada para reírse de los tontucios occidentales que se lo creen todo y se aferran a las modas como al móvil para ir al baño. Pero una vez que comencé a practicar de forma cada vez más constante, poco a poco comprobé que todo tenía sentido. Y puedo decir que, aunque me queda un camino largo por recorrer en el yoga (tan largo como la vida misma), ahora mismo, gracias a él, siento que tengo una gran capacidad de control sobre mi cuerpo y mi mente, y eso, sin alcanzar el samadhi, ya es extremadamente liberador. Te invito a que no te dejes llevar por estos términos aterradoramente místicos y desconocidos —que más tarde explicaremos con detenimiento, amor, humor y viñetas para que queden claros, clarísimos—, y abras tu mente al mundo del yoga, del bienestar
y la salud.

Los cuatro caminos del yoga

Antes de que el bikram yoga saltara a la fama como el estilo para quedarse chupao como un fideo y dejar un charco de toxinas asquerosas en una sala de yoga a la temperatura de la ebullición del agua, existía otro concepto de estilos de yoga. Las formas clásicas de practicar no son las actuales, en las que se llevan a cabo las posturas de rigor, hacemos ejercicio y salimos contentos por habernos ejercitado. No. El yoga clásico es más espiritual, más conceptual, más místico. Cada uno de estos caminos son diferentes enfoques de la vida. El sadhaka o practicante los lleva a cabo conjunta o separadamente, o incluso realiza unos más a menudo
que otros. No obstante, todos los caminos llevan al mismo objetivo, que es el samadhi o la iluminación, la unión con Brahma o la Divinidad.

Karma yoga o el yoga de la acción

Eso significa llevar a cabo acciones con amor y gratitud, hacer bien nuestro trabajo. Fácil, ¿verdad? Pues no, porque eso implica poner la misma intención en cada una de nuestras tareas, incluso en aquellos momentos en los que tenemos que realizar acciones que no nos gustan o con personas o hacia personas que no son de nuestro agrado. Lo importante aquí, además, no es qué hacemos, sino cómo lo hacemos. El mérito estriba en llevar a cabo un trabajo desinteresado con buen talante y amor cuando no nos apetece, y esto es xtremadamente difícil. Prueba a llevarle las bolsas de la compra a la vecina tostón del piso de abajo que está siempre diciéndote que arrastras las sillas y haces demasiado ruido.

Bhakti yoga o el yoga de la devoción

Normalmente, la gente empática disfruta mostrando devoción hacia las cosas, y esto lo hace llevando a cabo rituales diariamente, cantando mantras, encendiendo velas o incienso, u ofreciendo flores o comida. Estas acciones demuestran también humildad y respeto hacia la deidad o el gurú.

Raja yoga o el yoga de la meditación

Todo lo que pasa por nuestro coco, cada palabra que decimos y cada acción que llevamos a cabo, por muy sutil que sea y por muy estudiada que esté, tiene un impacto emocional. El raja yoga es una práctica que trata de transformar a las personas de manera integral, desde el cuerpo hasta la mente y las emociones. Es por eso, por ejemplo, que ir a clase de ashtanga los lunes y miércoles de 18.00 a 19.30 horas seguramente vaya a ayudarte mucho a lidiar con el hecho de que no te sientes valorado en el trabajo. Sin embargo, no es suficiente. La base del manejo de nuestras emociones es la mente y, por ello, la herramienta con la que debemos empezar a trabajar es la meditación. El raja yoga pretende realizar una metamorfosis en aquellos que practican el yoga sinceramente.

Yoga con humor LarousseJnana yoga o el yoga del conocimiento

Este es el más difícil de los 4 caminos del yoga. Es el doctorado de todos los yogas, y se alcanza una vez dominados los otros tres. Requiere de una gran fuerza de voluntad y fuerte intelecto, ya que implica que la mente reflexione acerca de su propia naturaleza. ¿Inquietante, verdad? Retador también, ya que dicen que una vez seguido este camino conseguirás ver la verdad y entenderla. Si descubriste el yoga porque tu prima te lo recomendó como alternativa al gimnasio después de esa lesión de hombro, puede que todo esto te esté sorprendiendo y te estés preguntando: «Pero, ¿encender incienso es hacer yoga? ¿Ayudar a una anciana a cruzar la calle es yoga? ¿Meditar tres minutos es yoga? ¿Preguntarme acerca del origen del Universo es yoga?». Sí. Me temo que el yoga no es hacer las posturas para impresionar a tus amigos o ponerte buenorro durante la operación bikini. Es una forma de vida, son acciones y pensamientos dentro y fuera de la esterilla. Su objetivo es la conquista de la mente y no la del monitor del gimnasio.

El texto de este artículo ha sido extraído del libro Yoga con humor de Julia Artega.

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