¿Quieres descubrir los tesoros de la Vía Láctea?

Todos hemos observado esa larga cinta ligeramente luminosa que se extiende como un inmenso arco de un extremo a otro del horizonte; se trata de la Vía Láctea, nuestra galaxia. Es visible en agosto o setiembre, en una hermosa noche sin Luna. La galaxia dibuja entonces una magnífica banda lechosa y difusa, y atraviesa el cielo de nordeste a suroeste pasando cerca del cenit.

¿Qué constelaciones atraviesa?

La Vía Láctea atraviesa las constelaciones de Perseo, Casiopea, Cefeo, Cisne y Águila. Por encima del horizonte suroeste, en verano, se divide en dos ramas separadas por una distancia de unos 15º, aproximadamente. La de la izquierda pasa por el Escudo de Sobieski y por Sagitario, y la de la derecho atraviesa Ofiuco, la Serpiente y el Escorpión. Ambas se unen de nuevo en el cielo austral, donde la Vía Láctea atraviesa la Cruz del Sur, el Centauro, la Popa y la Vela, para reaparecer en invierno en el Can Mayor, el Unicornio, y pasar cerca de Orión antes de atravesar Géminis y el Cochero. De este modo, se cierra el círculo, y, en caso de que la Tierra fuera transparente, sería posible ver la Vía Láctea rodeándonos con su cinturón blanquecino. De este modo sería más comprensible el hecho de que nuestro sistema solar se encuentra más o menos en el plano galáctico, el plano de la Vía Láctea. La parte austral de la Vía Láctea, que se puede observar desde los trópicos, es mucho más rica en estrellas que la parte boreal. Cabe señalar que cerca de la Cruz del Sur se halla el curioso “vació de estrellas”, que se conoce con el pintoresco nombre de “Saco de Carbón”.

Vía Láctea

Explorar la Vía Láctea con prismáticos

¿Quieres descubrir los tesoros de la Vía Láctea? En una noche de agosto o setiembre, clara y sin Luna, hacia la medianoche, enfoque unos prismáticos, preferiblemente de 7 x 50, hacia las regiones blanquecinas del Cisne, el Águila o Sagitario. Enfoque bien hasta que cada estrella se vea como un puntito. Espere un poco hasta que se adapte la vista y, muy pronto, verá a través de los prismáticos un polvo de diamantes celestes, cada una de cuyas partículas equivale a un Sol.

Nuestra galaxia en números

La Vía Láctea alberga más de 100 millones de estrellas, su diámetro mide 100.000 años-luz y el espesor de su centro o bulbo es de 16.000 años-luz. En algunos puntos, las estrellas son tan numerosas que forman verdaderas “nubes estelares”, sobre todo en las constelaciones del Escudod e Sobieski y de Sagitario. El centro galáctico se encuentra precisamente en dirección a Sagitario, donde la Vía Láctea parece más luminosa. La forma de nuestra galaxia sería similar a un disco inflado por el cetnro, si se pudiera observar de lado, o bien como un molino de viento con cuatro brazos principales, si se pudiera ver de frente. Su edad se calcula en 12 millones de años. El Sol es una estrella de la Vía Láctea, que se encuentra cerca del lado exterior de uno de los brazos espirales, el brazo de Orión.

Una espiral, como Andrómeda

La Vía Láctea es, pues, una galaxia espiral que cuenta con varios brazos. Observe la nebulosa de Andrómeda con unos prismáticos de 50, 60, o aún mejor, de 80 mm. Se trata de una galaxia hermana de la nuestra, y es nuestra vecina más cercana, así que nos proporciona un buen ejemplo para hacernos una idea del aspecto que debe presentar la nuestra a una distancia de 2,5 millones de años-luz…

Los meses propicios para la observación

La mejor época para observar las estrellas al final del día se sitúa entre agosto y noviembre. El período abril-mayo, en cambio, es más adecuado para mirar el cielo hacia las 2:00h o las 3:00h. En el mes de mayo, al anochecer, la Vía Láctea tiene una ubicación nada adecuada para la observación, ya que solo ocupa una pequeña franja sobre la bóveda celeste, casi rozando el horizonte norte. Durante las noches de verano es necesario buscarla en el Escudo de Sobieski con unos prismáticos y, sobre todo, en Sagitario. En octubre y noviembre, al anochecer, se debe buscar entre las estrellas Alfa y Gamma, de Casiopea. Es posible descubrir un espacio muy oscuro, que se debe, tal vez, a la presencia de una nebulosa oscura de gas y polvo. En resumen, la Vía Láctea siempre es un gran espectáculo.

Otras curiosidades del cielo austral

En Escorpión y Sagitario, existen unas pequeñas manchas claras, perfectamente visibles con los prismáticos, que aparecen como nebulosidades. Se trata de nebulosas gaseosas como la de la Laguna o la nebulosa Omega.

La leche de Hera

Observar el cielo - LarousseSegún la leyenda, la Vía Láctea procede de una gota de leche que cayó del pecho de la diosa Hera, mientras amamantaba a Hércules. De ahí su nombre, la Vía Láctea. En griego, se llamaba galactos, lo cual ha dado lugar a la palabra “galaxia”. Para el astrónomo, se trata de una fantástica aglomeración de estrellas en forma de espiral aplanada, unidas por la perspectiva, y tan pegadas las unas a las otras que casi no se pueden distinguir entre sí.

El texto de este artículo ha sido extraído del libro Observar el cielo a simple vista o con prismáticos, de la colección Guías de astronomía.

 

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