Xesco Bueno responde a nuestro cuestionario

Xesco Bueno es cocinero, ayuda en la dirección del restaurante Ca l’Esteve y colabora como profesor de cocina en el Taller de Cocina Sabores. Ha publicado con Larousse el delicioso libro Escuela de arroz. Xesco ha respondido así a nuestro cuestionario:

Xesco Bueno - Escuela de arroz¿Cuándo empezaste a escribir?

Primero en el colegio. Allí hacía poemas sencillos que nunca llegaron a ninguna parte. Después, a los treinta y poco el asunto se volvió más serio al redactar las clases de cultura gastronómica en la escuela de cocina Hofmann de Barcelona.

¿Cuál fue el que tu consideras tu primer libro?

Mi primer libro es ese que no encuentra editor, es “Por mis fogones”, un refrito de los textos publicados en el blog Gastromimix entre 2007/2015. Con algo de ensayo, un poco de biografía, algo más de técnica y unas cuantas recetas de compañeros cocineros.

Un recuerdo de infancia que te hace sonreír.

Lo que yo llamaba sopa sucia de mi abuela que no era más que una sopa pasada por un colador algo más grueso. Por aquel entonces era motivo de morros y enfado pero hoy me hace sonreír.

¿Quiénes son tus autores preferidos?

Manuel Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza, Umberto Eco, Santi Santamaria…

¿Cuál es el último libro que has leído y que recomendarías?

Plato, de Pau Arenós. Emocionante en muchos momentos y directo a la yugular en otros.

¿A qué te dedicarías si no hicieras lo que haces?

Es difícil imaginarme sin hacer nada de lo que hago. Seguramente ejercería un profesión relacionada con el trabajo manual o con la naturaleza. Pero también me veo de archivero o bibliotecario, encerrado entre libros, husmeando en el pasado, estudiando o investigando textos antiguos.

Un plato que te encante.

Los huevos fritos con jamón, de dos en dos, o con torreznos y con puntilla. Eso si, con pan de hogaza, de pueblo, de leña, de buena harina y buenas manos.

Escuela de Arroz de Xesco BuenoTu color.

El azul del mar y el blanco de las nubes.

Una ciudad a la que siempre volverías.

Las ciudades en general me dan pereza pero si tengo que escoger una me quedo con mi Barcelona, la que me vio nacer y crecer, no la de ahora que casi no la reconozco. A mi, llévame al campo o al mar.

En cinco años te gustaría…

En lo personal y cotidiano me gustaría saber hacer buen pan, encontrarle el gusto a la poesía, beber agua del grifo, salir de pesca con mi hijo, entender los libros de instrucciones, reír más, no olvidarme de las pequeñas cosas cotidianas, disfrutar de los míos, en fin, cosas mundanas.

Y en lo general: vivir gobernado por personas capaces, preparadas y dispuestas a servir, que todo el mundo tenga un plato de comida a su alcance, que cesen las hostilidades entre distintos y mucho amor

Un proyecto que nunca llevarás a cabo.

No crearé la finca sostenible con la que soñé ni re-abriré la abandonada casa de comidas de la carretera del pueblo, los sueños, sueños son.

Soñar sirve para… (termina la frase).

Para crecer, para mejorar, para disfrutar de las ilusiones, para desarrollar la imaginación, para aprender a reírse de uno mismo, para luchar, para seguir adelante, en fin, para un buen puñado de cosas.

Haber escrito libros te ha enseñado…

Que hay muchas cosas por escribir todavía, que no todo es digital, que siempre hay tiempo para seguir aprendiendo y mejorando, que es importante opinar, definir y postularse sobre aquellas cosas que conoces…

He aprendido a ser más observador con las cosas que suceden a mi alrededor, a ser más prudente en mis comentarios, a ser paciente, cauto y metódico pero no sé si es por el hecho de escribir o por la edad.

Un rincón de tu ciudad que te encanta.

El Parque del Laberinto de Horta, cargado de recuerdos de juventud, la hermosa calle de las Bugaderes, la plaza de Vicenç Martorell, el Fossar de les Moreres, l’Umbracle del Parque de la Ciudadela y la calle de l’Anisadeta que es la más pequeña de la ciudad. Barcelona está llena de rincones.

Si yo fuera Presidente del Gobierno…

No tengo madera ni la preparación necesaria para ser Presidente del Gobierno. De todos modos siento una especial afinidad hacia las minorías ninguneadas, me duele el despilfarro, la injusticia, la pobreza y por supuesto los peajes.

¿Cualquier tiempo pasado nos parece mejor?

Parece que eso nos gusta creer, hay algo de melancolía en esto. Pero no, estoy convencido que lo mejor está por llegar, está por hacer, por construir.

¿Sin qué crees que no podrías vivir?

No podría vivir en un mundo sin pan y sin torreznos, sin nada que aprender, sin recuerdos que me hiciesen sonreír, sin rincones bonitos que enseñar. No podría vivir sin un mar al que escuchar, sin un cielo al que mirar o sin un puchero que menear. No querría vivir sin ciudades a las que volver, sin amor, sin escribir, sin música, … Ya ves, necesito tantas y tantas cosas!

¿En qué estás trabajando ahora?

En un libro sobre los escabeches, desde sus orígenes a la actualidad, de blancos, amarillos y “coloraos”, de los de aquí y los de más allá, del mar, de la tierra y del huerto.

Me paso los días estofando en vinagre, maquinando escabechinas entre las teclas del ordenador y los fogones de Ca l’Esteve.

 

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